Chicos dicen i m bastante pero nunca me habla

Alterar: Historia de terror

2020.12.02 20:13 3103113162 Alterar: Historia de terror

No es fácil cambiar, no es fácil ser yo, no es fácil tener que soportar lo que soy.

¿Nunca has fantaseado en las noches con vivir la vida de una manera distinta, o vivirla desde los ojos de una persona distinta? como si fueras más atractivo o más fuerte, más alto o más popular. Como si fueras del sexo opuesto, como si fueras más joven o más viejo. Como si tuvieras lo que deseas, a quien deseas o como lo deseas. Como si de hecho tú fueras la persona que viste que era todo lo que quisieras ser, entonces te da ganas de ser esa persona. Yo sí, sí me aventuro a hacerlo, y es mucho más gratificante de lo que esperé imaginar.
Durante el día, desde muy de mañana hasta tarde estudio arduamente, a veces también trabajo cuando la universidad me da tiempos libres para así obtener dinero y pagar mi apartamento. Aunque igual para eso están mis padres quienes de vez en cuando me apoyan monetariamente.
Me estoy saliendo del tema principal. Querer ser alguien más y odiar ser yo. Definitivamente me odio, odio mi personalidad, odio mi apariencia, odio incluso mi nombre y mi pasado parece ser igual a mi presente. Siento como si todo a mi alrededor fuera perfecto e ideal, mientras que yo soy un error del mundo. Admito que estoy gordo, y desprecio los cánones de belleza, te dicen cómo debes verte, y algunos siempre van a ser elegidos sobre otros por su físico, y no entiendo por qué están mejor vistos ciertos rasgos corporales más que otros, es simplemente sinsentido y tonto.
Pero bueno, imagino que es normal hacer lo que yo hago, al menos para gente que no está conforme para nada consigo misma, me altero a mí mismo para poder sentirme ideal, y vivo mi mundo como quisiera. Para esto siempre sigo un mismo patrón. De día, mientras estoy en la universidad, o en la calle, o en el trabajo o en cualquier lugar analizo muy detenidamente a las personas que me rodean. Miro a cada una y noto sus rasgos y sus actitudes, y muy importante, noto también cómo actúan las demás personas con ellos. Siempre elijo a alguien que sea popular, o admirado, o preferido sobre los demás por su físico o su actitud. No es de extrañar que casi todos ellos sean personas toscas a veces, arrogantes e hipócritas.
Una vez que capto a aquella persona, cautelosamente le tomo una foto con mi cámara instantánea para guardar la imagen muy bien. Después escucho lo que dice, cómo habla y cómo se expresa, me guardo absolutamente todo de aquella persona. Una mañana una chica que ingresó nueva en mi clase me llamó la atención y cumplí cada uno de los pasos para poder ser ella. Ahora de noche me encontraba en el baño parado frente al espejo, quise ser ella ya que ella era muy hermosa. En el lavabo estaba todo lo necesario: La foto de la chica llamada Olga; unas tijeras; un pincel, y unas pinturas acrílicas, un cuchillo y un vestido de mujer bastante radiante de color violeta.

Comencé a las 9:00 de la noche. Me desnudé por completo y entré a la ducha para dejar que el agua cayera sobre mí hasta quedar totalmente mojado. Acto seguido procedí a presionar con mis manos fuertemente en mi cintura y cadera. Masajeé con fuerza pero paciencia, e igual hice con mis piernas, brazos, pechos, cuello y espalda. En algunos lugares no presioné sino que halé, y aunque fue un tanto difícil esta vez, logré que poco a poco mi cuerpo se moldeara tal cual como quería que mi cuerpo quedara, femenino, curvo y bello. Esa era la parte más sencilla en muchos casos, lo que en realidad era casi un reto era la cara, pero siempre lograba mi objetivo al dedillo y perfección. Después me puse frente al espejo y comencé a tallar mi rostro como si estuviese esculpiendo barro, y después tomé las tijeras y procedí a cortar los excesos de piel y hueso en mi rostro. Todo esto mientras miraba la foto de Olga, aquella perfecta chica que quería ser. Arreglé mi nariz, ojos, labios, mentón, mejillas y todo lo que pudiese para parecerme a ella. Realizado esto, me arranqué los ojos de las cuencas pero solo uno por uno individualmente ya que necesitaba ver, para pintar ese ojo de color verde con una pintura acrílica para después ponérmelo de nuevo. Al igual me pinté la piel de un tono levemente más moreno y por último me arranqué todo el cabello de la cabeza con mucha fuerza, para que así me crezca de nuevo según lo quisiera, largo, lacio y negro. Como el de Olga. Todo fue complicado, pero satisfactorio y necesario.
Sé que no soy el único que hace esto, pero creo que soy un poco diferente. Al cabo de todo el proceso quedé mudo al notar como mi apariencia era una réplica exacta de aquella chica, y solo faltó ponerme el vestido para poder desfilar en todo el apartamento. Actué justo como ella lo haría, hablé, me moví y me expresé justo como Olga lo haría. Mientras ponía música algo erótica y veía como todos los hombres caían en mi encanto para convertirse en mis amantes. Fui realmente feliz. Apagué todas las luces y en la oscuridad me recosté en mi cama, quiero decir, en la cama de ese chico feo que solía ser. Me repetía a mí misma una y otra vez “Soy Olga, y todos me aman” mientras me reía de todos los hombres que me deseaban y se retorcían debido a que yo nunca les dejaría tocarme. Fui perfecta. Me imaginé en la universidad, en el trabajo, incluso en algún centro comercial y en todos los lugares la gente me deseaba, se notaba. Imaginé un montón de escenarios que solo yo en esa forma podría experimentar.
No sé por qué siempre he disfrutado ser más una persona femenina que una masculina, pero eso hasta llegada la medianoche no importaba, ya que a esa hora el efecto pasaba y es entonces cuando tenía que correr al baño, encender la luz y ver en el espejo como lentamente mi aspecto deseado iba transformándose en mi yo real. La alteración acababa y como no podía soportar que eso pasara, como no podía soportar que volvería a ser alguien horroroso, tomaba el cuchillo que había dejado en el lavabo y me cortaba con mucha fuerza las venas, como resultado dejando que mi cuerpo se desangrara.
Al final no solo mi alteración había muerto, había muerto también la persona a la que había copiado, pues en el caso de Olga, ella nunca más asistió a clases ya que su cuerpo fue encontrado en el baño de su casa, la pobre se había suicidado cortándose las venas. En ese momento era cuando me puse a buscar a otra persona para poder robarle la identidad, ya que… AMO ALTERAR.
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2020.07.04 19:52 redhood836 Madre con derecho quiere que salga con sus dos hijas

Hola, soy yo de nuevo y si otra historia de este tipo tal vez algunas personas crean que son inventadas, créanme, quisiera que fueran inventadas, no me entrentengo más y vamos con la historia
Esta historia va a tener bastante sarcasmo de mi hacia mi asi que no se preocupen, me lo tengo merecido por idiota
Esto sucedió el año pasado en septiembre
Elenco:
Yo: un pobre desgraciado
Md: madre con derecho
Hd: hija con derecho 1
Hd2: otra hija con derecho
A: amigos ne general
Historia:
Estaba este pobre desgraciado y sus amigos en un centro comercial muy tranquilos, íbamos a ver una película y en un momento se me da por ir al baño (maldito el momento en el que decidí ir al baño)
Yo: esperenme que voy al baño un segundo
A: ok
Me dirijo hacia el condenado baño, y de repente que creen me encuentro a Hd
Estudie con Hd y Hd2 en mi anterior escuela hasta 6 grado asi que no las abia visto desde hace mucho tiempo y yo no las recordaba
Hd: un momento, eres *inserte nombre de este idiota?
Yo: si?, te conozco?
Hd: lol hola soy inserte nombre cuanto tiempo
Yo: ooooo hola, si, como te ha ido?
Yo era una persona bastante bajita por unos problemascon mis hormonas, así que cambie bastante
Hd: wow casi ni te reconozco, te volviste m alto y muy atractivo
Yo: gracias, tu también cambiaste bastante, eres muy linda
Ya sabrán que ago mucho ejercicio y soy muy atractivo, pero no siempre fue así, así que se sorprendió por mi cambio
Hd: sabes, dejame y llamo a Hd2, vinimos juntas y para que vea en lo que has convertido
Yo: ok
Hd2 llega
Hd2: que paso hermana?
Hd: mira a quien tenemos aquí, es *inserte nombre *
Hd2: es enserio?, wow cambiaste mucho
Yo: hola, si, gracias tu también, se han puesto muy lindas las dos
Hd y hd2: gracias
Bueno, una cosa que no conté es que las dos median 1.72 y yo mido 1.79 así que tienen wu ever un poco para arriba para verme
Hd2: no me lo creo, si cambiaste, mira tu cuerpo y tu cara, seguro que eres el que yo conocía?
Yo: si
Hd y Hd2 me piden que de vueltas y me empiezan a ver y a decir lo mucho que e cambiado y como me e puesto
Yo respondo a todo educadamente
Yo: bueno chicas, a sido un gusto volver a verlas pero ya me tengo que ir, mis amigos me esperan
Yo las abrazo a las dos y me despido
Hd: espera, me das tu número para algún día salir los tres?
Yo: claro, inserte número de teléfono, bueno me despido, las quiero, adiós
Hd y Hd2: adiós, también te queremos
No me malinterpreten les dije las quiero pero era porque eran mis amigas desde pequeño y no las abia visto desde hace tiempo, las quería como a mis hermanas así que solo lo dije en un tono más de familia que sexual por así decirlo
Bueno me voy con mis amigos, vemos la película salimos, mis amigos se despiden, yo mu tranquilo me dirijo hacia mi auto y me voy
Cuando voy saliendo en mi auto me encuentro a Hd y Hd2 esperando un taxi
Yo: quieren que las lleve?
Hd y hd2: wow que auto, si porfavor
Me estaciono a un lado y ellas se asercan
Hd2: oye no sabia que tenias un auto tan genial, eres una caja de sorpresas
Tengo un ford gt así que es bastante atractivo y llamativo
Yo: quieren tomarse fotos?
Hd: claro
Hd y Hd2 se toman muchas fotos
Las llevo a su casa y me despido
Hd: olle que tal si salimos a tomar algo mañana?
Yo: claro escríbeme la hora y paso por ustedes
Hd2: ok bye
Yo: adiós
Y las dos me tiran besos, yo no presto atención a esto y me voy
Llego a mi casa y me pongo en el celular, la busco en instagram y las dos montaron muchas fotos de ella en mi carro y conmigo, escribiendo abajo de cada una cosas como "amo a mi novio" o "me voy a casar con el" yo no le doy mucha importancia a eso pensando que solo querían lucirce diciendo que tenían un novio con dinero y guapo, primer indicio de que algo malo iba a ocurrir pero yo de idiota no me di cuenta
Al día siguiente paso por ellas
Yo: hola como están?
Hd y hd2: hola muy bien
En el momento que me saludan Hd2 me da un beso, yo quedo en shock y no digo nada
Aparece Md
Md: o hola inserte mi nombre cuanto tiempo mira com has crecido, recuerdo cuando tenias 6 años
Yo: hola señora, si cuanto tiempo, mucho gusto volver a verla
Md: si, bueno que se diviertan, no vuelvan muy tarde eeeeehhh
Yo: claro que no, volveremos temprenaos
Hd: no lo creo jejejej
Hd2: si jejejej
Nos subíamos al auto i nos vamos
Yo: y bueno chicas, cuéntenme, como les a ido?
Hd: muy bien estamos en el último grado
Hd2: si
Yo: y tienen novio?
Y si, hice ese tipo de preguntas ya que me sentía muy incomodo y solo quería hacer conversación
Hd y hd2: no pero vamos a tener uno en poco tiempo y se me quedan mirando
Yo: que? Tengo algo en la cara?
Hd: no solo estamos viéndote, es que nos pareces mi guapo
Yo: jajajaj gracias
Me abian dicho que íbamos a un café pero en realidad fuimos a una fiesta
Yo: que es esto?
Hd: es una fiesta de nuestro curso, porque?
Yo: no se supone que íbamos a tomar un café
Hd: cambio de planes, entremos
Hd2: si vamos
En este momento se preguntaran, porque no te fuiste, pues yo también me progunto lo mismo, si, no se me ocurrió nada para irme
Yo: mmmmmm bueno vamos
Entramos y todo el mundo se me queda mirando, como ya dije soy bastante alto, el más alto en la fíesta media com 1.74 así que destacaba bastante, y todo el mundo vio como llegaba en mi auto deportivo
Un chico me saluda se presenta y me dice si yo soy el novio de el que tanto habla Hd
Yo me quedo con cara de wtffffff
Hd: ven te voy a presentar a mis amigas
Hd2: después te presento a las mias
En ese momento no se que me paso que solo me quede pensando
Hd: miren aquí les presento a mi novio
Amigas: oooooo, que alto ya atractivo, te sacaste la lotería
Y lo mismo paso con las amigas de Hd2
Si, estaban diciendo a todos sus amigos que tenían un novio super atractivo con un ben auto y todo eso
Yo: oye Hd, explicame que esta pasando
Hd: no pasa nada, solo eres mi novio y te estoy presentando a mis amigas
Yo (en mis pensamientos, hablando me a mi mismo) : mierda idiota, otra ves te va a pasar esto, no aprendes nada hijo de puta
Yo: si...creo que ya me voy
Hd: no, no te vas a ir o gritar que me violaste a mi y a mi hermana
Hd2: si
Yo(en mis pensamientos) : bueno idiota, asta aquí llegaste, has lo que te digan y después veremos que hacemos
Nada, la fiestq transcurre, me presentan a todo el mundo y empiezan a hablar de lo genial que soy y bla bla bla
Hd me empieza a dar besos para demostrar que soy su novio o algo así, no se solo soy un muchacho que se metió en algo muy turbio
La fiesta termina y nos vamos
Yo: ok, no se que paso allá dentro pero creo que no nos tenemos que volver a ver
Hd2: noooooooo... Porque la pasamos muy bien
Yo: por que no soy su novio y me acaban de chantajear con que las viole
Hd: pero eso no es nada, se nuestro novio, vamos a hacar lo que tu quieras
Hd2: si, lo que tu quieras
Llegamos a su casa y salgo corriendo hacia Md
Yo: señora por favor, sus hijas dicen que soy su novio y me acaban de chantajear con que las viole, por favor dígale algo
Md: si yo se, yo les dije que dijeran eso
Yo( en mi mente): porque no me sorprende?
Md: te exijo que seas el novio de mis hijas, son muy buenas personas, son lindas, y tu también, tienen el derecho a estar contigo
Hd yHd2: si ahora no te puedes escapar
Yo me voy corriendo hacia mi auto y me dirijo hacia mi casa
Yo ( pensando) : mierda, ahora que voy a hacer
Pqsna los días y Hd y Hd2 me escriben en todo momento, de como soy su novio y de como se van a casar conmigo y todo eso
Yo empiezo a pensar como me salgo de esto y en un momento se me ocurre una genial idea
No lo había dicho pero ellas ya eran mayores de edad así que pensé que si las emborrachaba podía hacer que confesaran todo
Así que inicio mi plan, les digo un día que salgamos que me empezaron a gustar y que aceptaré ser su novio
Ellas se alegran y aceptan
Salimos un sábado por la noche a un antro donde había una fiesta muy grande
Las emborrache y se veían que no aguantaba en el alcohol así que aproveche
Puse a grabar mi celular mostrando como decían que si ko era su novio mi Iban a acusar de vilacion y muchas otras cosas, luego agarro el celular de Hd y me encuentro muchas conversaciones entre Hd y Hd2 de como me harán su novio y muchas cosas que podía usar
Mados todas las conversaciones a mi chat y le tomó captura
Unos días después llegó a su casa
Md: que haces aquí?
Yo: señora mire, tengo un video de sus hijas diciendo de como me iban a culpar de violacion y de como usted les dijo como hacer para atraparme
Si no quiere que la denuncie déjeme en paz
Md:... Ok (muy asustada), pero seguirás siendo su novio
Yo: con un demonio, claro que no
Md: pero ellas tienen derecho a ti, no les puedes quitar ese derecho
Yo me voy
Hd y Hd2 me empiezan a escribir de porque hice eso, si ellas me aman y solo querían estar conmigo
Yo les dije que nunca más me volvieran a escribir y que si lo hacían las demandaría
Nunca más e sabido nada más de ellas
Se que la historia parece sacada de una novela pero créanme que es real, soy el primero que quisiera que esto jamas allá ocurrido
Y listo gente esa fue mi historias ocurrieron más cosas como que querían tener sexo conmigo pero eso alargaria mucho pero mucho más esto así que lo omití (obvio dije que no) y esa a sido mi historia si les gusto agan me lo saber,
Saludos a todos
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2019.08.29 21:54 Pepe-Argento [Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

Estimados rediturros, en base al post del usuario que hoy descubrió la etimología de Michi (gato), vengo a hacerles entrega del thread que se merecen aquellas personas curiosas.
Seguramente faltan varias palabras pero dejo las que fui recolectando. ----
A CADA CHANCHO LE TOCA SU SAN MARTÍN.
Alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
A SEGURO SE LO LLEVARON PRESO.
Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía `a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso`, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
AL TUN TÚN.
Con la expresión `al tun tún`, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de `ad vultum tuum`, que en latín vulgar significa `al bulto`, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy `al tun tun` indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
ANANÁ.
Es una fruta nativa de América del Sur, deliciosa, decorativa y habitualmente asociada con los climas tropicales. El vocablo ananá proviene de nana, que en guaraní significa perfumado. Y fueron los colonizadores portugueses quienes adaptaron esta voz original guaraní para acercarla al modo en que hoy la usamos en la Argentina. Otra de sus nominaciones, piña, se debe a Cristóbal Colón, quien al verla por primera vez (en 1493, en la isla de Guadalupe) pensó erróneamente que había encontrado un tipo de piñón de pino.
ATORRANTES.
Lo de `atorrantes` viene de principios del siglo pasado, cuando colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera, frente a la actual Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero. Éstos tenían la leyenda `A. Torrant et Cie.` (nombre del fabricante francés) bien grande a lo largo de cada segmento de caño, y estuvieron casi más de un año hasta que, por fin, los enterraron. Mientras tanto `se fueron a vivir a los caños` cuanto vago, linyera y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho. Cuando la gente se refería a las personas que vivían en esos caños, los llamaban "A-Torran-tes". Más adelante se llamó así a toda persona vaga o de mal comportamiento.
BACÁN.
Aunque casi ya no se emplea, podemos escuchar esta palabra en muchísimos tangos de comienzos del siglo XX. “Mina que de puro esquillo con otro bacán se fue”, dice la letra de Ivette, compuesta por Pascual Contursi. “Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta”, reza Mano a mano, el clásico de Celedonio Flores. Del genovés baccan (jefe de familia o patrón), el término alude a una persona adinerada, elegante, amante del buen vivir y acompañó un fenómeno social: el surgimiento de la clase media y la figura del hombre capaz de darse ciertos lujos y exhibirlos.
BANCAR.
Con frases como “Yo te banco” o “No te banco más”, bancar es uno de los verbos que más usamos los argentinos para expresar si aguantamos, toleramos o apoyamos a algo o alguien. El origen del término es bastante discutido. Algunas opiniones señalan que alude al banco en el que nos sentamos, en el sentido de que este soporta nuestro cuerpo. Sin embargo, otros argumentan que se trata de una expresión popularizada gracias a los juegos de azar. Es que “bancame” era la súplica que hacían los apostadores a los responsables de la banca en los casinos.
BARDO.
Esta voz comenzó a utilizarse en la década del 80 y se propagó rápidamente, incluso con su verbo derivado: bardear. Se aplica para indicar la ocurrencia de problemas, líos, desorden o embrollos. Para algunos es una especie de “lunfardo del lunfardo” porque se trata de una simplificación del término balurdo, otra locución coloquial que tomamos del italiano (balordo: necio o tonto). Así que están avisados: la próxima vez que digan que algo “es un bardo”, sepan que del otro lado del océano pueden interpretar que se refieren simplemente a una tontería.
BERRETÍN.
Una obsesión, un capricho, una esperanza acariciada sin fundamento racional… eso es un berretín. De origen genovés, donde beretín alude a una especie de gorro o sombrero, la creatividad popular nombró así a los deseos intensos que llevamos en la cabeza. El tango supo recoger esta palabra. Por ejemplo, Niño bien arranca: “Niño bien, pretencioso y engrupido, que tenés el berretín de figurar”. Esta voz, hoy casi en desuso, también llegó al cine. En 1933 se rodó Los tres berretines, la segunda película argentina de cine sonoro que narraba tres pasiones porteñas: fútbol, tango y cine.
BOLÓ.
Sin lugar a dudas, boludo es una de las palabras que identifican a los argentinos y que más transformó su sentido a lo largo de las últimas décadas. De ser agresiva e insultante, se convirtió en una expresión inocente y típica empleada para llamar la atención del otro. En la provincia de Córdoba evolucionó de tal modo que terminó teniendo una sonoridad totalmente diferente: boló. Y la frase “¿Qué hacé’ boló?” podría ser perfectamente el saludo entre dos cordobeses que se tienen la más alta estima.
BOLUDO [Mención especial].
Convertida en un verdadero clásico argentino, boludo (y sus derivados, boludez, boludeo, boludear) fue mutando su significado a través del tiempo.
En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.
Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los "pelotudos", que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los "lanceros", con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los "boludos" con sus boleadoras o bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos "perejiles", diciendo que "no había que ser pelotudo", en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. En la actualidad, resemantizada, funciona como muletilla e implica un tono amistoso, de confianza. El alcance del término es tan grande que, en el VI Congreso de la Lengua Española, realizado en 2013, el escritor argentino Juan Gelman la eligió como la palabra que mejor nos representa.
BONDI.
A fines del siglo XIX, los pasajes de tranvía en Brasil llevaban escrita la palabra bond (bono en inglés). Por eso, las clases populares comenzaron a referirse al tranvía como bonde (en portugués la “e” suena como nuestra “i”). A partir de entonces, el recorrido del vocablo fue directo: la trajeron los italianos que llegaban desde Brasil y, cuando el tranvía dejó de funcionar en Buenos Aires, se convirtió en sinónimo popular de colectivo.
CAMBALACHE.
Es el título del emblemático tango escrito por Enrique Santos Discépolo en 1935. Pero, ¿sabés qué significa exactamente esta palabra? Originalmente deriva del verbo cambiar y en nuestro país se utilizó para nombrar a las antiguas tiendas de compraventa de objetos usados. Este es el sentido que se le da en el tango cuando dice: “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, vi llorar la Biblia junto al calefón”. Por eso, el significado se transformó en sinónimo de desorden o mezcla confusa de objetos.
CANA.
Existen diferentes versiones para explicar cómo surgió este vocablo que en lunfardo significa unívocamente policía. Una dice que proviene de la abreviatura de canario, que se empleaba en España para designar a los delatores. Aunque la historia más extendida lo ubica en el idioma francés, del término canne, y alude al bastón que portaban los agentes del orden. Como sea, cana pasó a nombrar a la policía y, más tarde, se empleó como sinónimo de cárcel (“ir en cana”). Hoy también se utiliza la expresión “mandar en cana” para decir, con picardía, que dejamos a alguien en evidencia.
CANCHA.
Apasionados por el deporte, los argentinos repetimos frases que ya forman parte de nuestra genética. “El domingo vamos a la cancha” es una de ellas. Como es sabido, cancha es el espacio que se destina a eventos deportivos y, en ocasiones, a algunos espectáculos artísticos. Pero lo que pocos conocen es que esta palabra proviene del quechua, lengua originaria en la que kancha significa lugar plano. La acepción que en la actualidad le damos a esta expresión llegó con la práctica de la lidia de toros y pronto se expandió a todos los deportes.
CANILLITA.
El origen de esta palabra es literalmente literario. La voz se toma de Canillita, una pieza teatral escrita por Florencio Sánchez en los primeros años del siglo XX. El protagonista es un muchacho de 15 años que trabaja en la calle vendiendo periódicos para mantener a su familia. Como sus piernas son muy flaquitas y lleva unos pantalones que le quedaron cortos por los que asoman sus canillas, lo llaman Canillita. Desde 1947, el 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita en homenaje a la muerte del gran escritor uruguayo, autor de otra obra emblemática M’hijo el dotor.
CATRASCA.
Puede que, a menudo, muchos de los que utilizan esta palabra para referirse socarronamente a las personas torpes o propensas a los pequeños accidentes no tengan cabal idea de su significado literal. Sucede que esta expresión se establece como síntesis de la frase “Cagada tras cagada”. En la Argentina, se hizo popular en 1977 a partir de la película El gordo catástrofe, protagonizada por Jorge Porcel, quien personificaba un hombre que vivía de accidente en accidente y al que todos llamaban Catrasca.
CHABÓN.
Desde el tango El firulete, de Rodolfo Taboada, que dice “Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete…”, hasta After chabón, el último disco de la banda de rock Sumo, esta voz del lunfardo se instaló en la cultura argentina como sinónimo de muchacho, tipo o pibe. El término deriva de chavó (del idioma caló, usado por el pueblo gitano), que significa joven, muchachuelo. De allí provienen, también, algunas variantes como chavo y chaval, empleadas en diferentes países de habla hispana.
CHAMAMÉ.
La palabra chamamé proviene del guaraní chaá-maì-mé (“estoy bajo la lluvia” o “bajo la sombra estoy”). Según Antonio Sepp, musicólogo jesuita, los nativos se reunían bajo un enorme árbol y, en forma de ronda, hablaban y cantaban ordenadamente a lo largo de la noche; respetaban así la sabiduría de los años, sin negarles un lugar a los más jóvenes. Muchas veces terminaban danzando y desplazándose como en un rito de adoración o gratitud. Es en esos espacios de encuentro donde se cree que nació el chamamé, esa marca de identidad musical de la Mesopotamia.
CHAMIGO.
La oralidad reunió che y amigo en un solo término para dar origen a una tercera palabra: chamigo. En este caso, el vocablo che proviene del guaraní, y no del mapuche ni del valenciano, donde tiene otros significados. En guaraní, che es el pronombre posesivo mi, y por eso chamigo quiere decir mi amigo o amigo mío. Esta voz se emplea en Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos, provincias donde la cultura guaranítica tiene mayor peso. “El chamigo es algo más que lo común de un amigo, es esa mano que estrecha con impulso repentino”, canta el chamamecero Antonio Tarragó Ros.
CHANGO.
En el noroeste se usa la palabra chango, o su diminutivo changuito, como sinónimo de niño o muchacho. El término deriva de una voz quechua que significa pequeño. Una zamba dice “Cántale, chango, a mi tierra, con todita tu alma, con toda tu voz, con tu tonadita bien catamarqueña; cántale, changuito, lo mismo que yo”. Nieto, Farías Gómez y Spasiuk son solo tres de los Changos que ha dado el folklore argentino y que llevan este vocablo como apodo, indisolublemente unido a su apellido.
CHANTA.
Se trata de la abreviatura de la voz genovesa ciantapuffi, que significa planta clavos; es decir, persona que no paga sus deudas o que no hace bien su trabajo. Pero en nuestro país, cuando le decimos chanta a alguien, nos referimos a que no es confiable o creíble, que es irresponsable o no se compromete. Aunque también se asocia a la picardía si se emplea para nombrar a aquel que finge y presume cualidades positivas. En otras palabras, un chanta sería un charlatán, un chamuyero. En cambio, “tirarse a chanta” es abandonar las obligaciones o, como se dice en la actualidad, “hacer la plancha”.
CHAUCHA Y PALITO.
Se estima que esta frase nació en nuestro campo y se la usa para referirse a algo de poco beneficio económico o ínfimo valor. El palito alude al de la yerba que flota en el mate mal cebado: aquello que no sirve, que está pero molesta. En el caso de chaucha refuerza el sentido: para el gaucho, básicamente carnívoro, la chaucha era un vegetal sin importancia, barato, del que prefería prescindir. Además, en tiempos de la colonia, chaucha se denominaba una moneda de poco valor. Como decir “poco y nada”, pero referido unívocamente al valor monetario.
CHE.
Es una de las palabras que más nos identifica en el mundo. Casi como una seña personal. La usamos para llamar la atención del otro, para quejarnos o simplemente como interjección. La historia más difundida sostiene que es una voz mapuche que significa gente. Sin embargo, otra teoría señala que proviene de Valencia (España), donde le dan usos similares a los nuestros. Ernesto Guevara, ya que de Che hablamos, debe su apodo a la recurrencia con que empleaba la muletilla en su discurso coloquial.
CHORIPÁN.
A mediados del siglo XIX, los gauchos que habitaban las zonas rurales del Río de la Plata dieron origen a una de las minutas que más caracteriza los domingos de los argentinos: el choripán. El término, que es un acrónimo de chorizo y pan, nació en los tradicionales asados gauchescos cuando comer una achura entre dos trozos de pan empezó a ser costumbre. Hoy, a esta denominación que ya es un símbolo identitario de nuestro vocabulario, se le acoplaron dos sándwiches más: vaciopán y morcipán.
COLIFA.
Colifa es un término muy popular que empleamos para expresar, con cierta ternura, que alguien está loco, piantado o rayado. Aunque el sentido común nos lleva a pensar que proviene del término colifato, los estudiosos explican que coli deriva del vocablo italiano coló (que significa, justamente, chiflado). A su vez, colo es loco al vesre ()al revés en lunfardo). Entonces, colifato, y su apócope colifa, aparecen como transformaciones de ese término original que en el habla de la calle sumó sílabas con fines únicamente creativos.
CROTO.
La expresión `Croto` se remonta a la década del `20, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas y Transporte, Crotto, implementó una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes. Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.
CUARTETO.
En cualquier lugar del mundo se denomina cuarteto a un conjunto de cuatro integrantes, pero para los argentinos se trata, además, de un género musical con influencias de la tarantela y el pasodoble. Este ritmo tropical, que comenzó a bailarse en las zonas rurales de la provincia de Córdoba durante la década del 40 y se popularizó en todo el país en los 90, es una creación cien por ciento argentina. Sus dos exponentes más emblemáticos, Carlos “La Mona” Jiménez y Rodrigo Bueno, convirtieron a este género en una alegre y festiva marca de identidad.
DEL AÑO DEL ÑAUPA.
Se trata de una expresión muy antigua y, decirlo así, puede parecer redundante. Porque ñaupa es una voz quechua que significa viejo o antiguo. En general, se emplea para aludir a un acontecimiento que data de tiempo atrás. La creencia popular considera que Ñaupa fue una persona que tuvo una existencia asombrosamente prolongada. Muy utilizado en la década del 30, suele asociarse al lunfardo, en especial cuando se dice que un tango es “del año del ñaupa”. Su equivalente en España es “del tiempo de Maricastaña”. La versión moderna sería "del año del orto"
DESPIPLUME.
Muchas veces, los medios de comunicación masiva logran instalar expresiones en el habla cotidiana gracias a memorables personajes de ficción y, también, a los guiones de algunas publicidades. Es el caso de despiplume, una voz que nació en la década del 70 en un spot de la famosa marca de coñac Tres plumas protagonizado por Susana Giménez. A través de un juego de palabras, la idea fue asociar el término despiole al producto. Sin dudas, lo lograron, pues si bien hoy la expresión casi no se usa, cualquiera sabe qué queremos decir cuando afirmamos que “esto es un despiplume”.
DULCE DE LECHE.
“Más argentino que el dulce de leche”, dice la expresión popular. Sin embargo, son varios los países que se atribuyen su creación. Nuestra versión cuenta que esta delicia nacional nace de una casualidad. En 1829, Juan Manuel de Rosas esperaba a Juan Lavalle, su enemigo político, en una estancia. La criada hervía leche con azúcar para cebar el mate y olvidó la preparación por largo tiempo en el fuego. Aún así, Rosas quiso probar la sustancia espesa y amarronada que se había formado en la olla. Para sorpresa de la criada, le encantó y decidió bautizarla dulce criollo.
EN PAMPA Y LA VÍA.
Quedarse sin un peso, agotar los recursos, tener que vender la casa… Cualquiera de estas circunstancias puede expresarse con el mismo dicho: “Me quedé en Pampa y la vía”. ¿Alguna vez escuchaste de dónde viene este dicho? Tiene una ubicación geográfica muy precisa porque la calle La Pampa se cruza con la vía del tren muy cerca del hipódromo de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que los jugadores que apostaban a los caballos, cuando tenían un día de mala racha y lo perdían todo, se iban del barrio en un ómnibus que salía del cruce de Pampa y la vía.
FIACA.
La historia de esta palabra –que todos asociamos a la pereza y desgano– se origina en el habla de los almaceneros de barrio procedentes de Italia. En genovés, fiacún alude al cansancio provocado por la falta de alimentación adecuada. Y fueron estos comerciantes quienes diseminaron el término que, con el uso coloquial, se transformó en fiaca. Como habrá sido que se instaló, que una de las famosas Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt se refiere al tema: “No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez: ‘Hoy estoy con fiaca”.
GAMBETA.
Proviene de gamba, que en italiano significa pierna, y es un término que usamos en diferentes contextos. Por ejemplo, “hacer la gamba” es ayudar a otra persona. Claro que, si las cosas no salen bien, decimos que lo que hicimos fue “meter la gamba”. Puntualmente, gambeta refiere a un movimiento de danza que consiste en cruzar las piernas en el aire. Pero en el Río de la Plata funciona como metáfora de otro arte, el fútbol: porque en el campo de juego, gambeta es el movimiento que hace el jugador para evitar que el contrario le arrebate la pelota. Por eso, en el uso cotidiano, cuando sorteamos obstáculos decimos que gambeteamos.
GAUCHADA.
En nuestro lenguaje cotidiano, hacer una gauchada es ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. La gauchada era una actitud típica de los gauchos, un gesto completo de solidaridad. Es que estos hombres cumplieron un rol clave en la guerra de la Independencia por su valentía, habilidad para cabalgar y gran conocimiento del territorio. Por el contrario, hacer una guachada es cometer una traición, aunque detrás de esta expresión haya un sentido más trágico que desleal. Y es que guacho refiere a la cría animal que perdió a su madre, y por extensión, a los niños huérfanos.
GIL.
A la hora de dirigirse a alguien en forma peyorativa, gil es una de las expresiones preferidas por los argentinos. Asociada a la ingenuidad o a la falta de experiencia, algunos sostienen que proviene de perejil, otra voz coloquial que en una de sus acepciones puede emplearse con un significado parecido, puesto que hasta hace unos años era una hortaliza tan barata que los verduleros directamente la regalaban. Sin embargo, gil proviene del caló, una antigua lengua gitana en la que gilí quiere decir inexperto.
GUACHO.
En el campo se denomina como guacho al ternero que queda huérfano.
GUARANGO.
Es lamentable, pero algunas palabras que usamos cotidianamente provienen de situaciones históricas de discriminación y exclusión. Es el caso de guarango, que si bien en la actualidad se emplea como sinónimo de grosero, maleducado o malhablado, fue instalada por los españoles de la conquista como referencia despectiva y racista hacia los nativos que hablaban en guaraní. Decirle guarango a la persona que emplea un vocabulario soez es ofensivo pero no por la adjetivación que pretende, sino porque su origen alude a una descalificación arbitraria.
GUASO.
La frecuencia con que se emplea el término guaso en Córdoba lo convierte en un cordobesismo. Pero ser guaso en esta provincia tiene por lo menos dos niveles. Cuando alude a un hombre: “El guaso estaba tomando algo en el bar”, la palabra solo sirve para definirlo como individuo masculino (en este caso, guaso funciona como sinónimo de tipo, chabón, etc.). Pero también se emplea para hacer referencia a alguien grosero o de poca educación: “No seai guaso vo’”. Y es tal la dinámica del vocablo que permite hiperbolizarlo, de manera que algo guaso pueda crecer hasta ser guasaso.
GUITA.
En lunfardo, el dinero tiene infinidad de sinónimos: mango, viyuya, morlaco, vento, mosca, tarasca. También existe un lenguaje propio para hablar de su valor: luca es mil, gamba es cien y palo es millón. Sin embargo, el origen del término guita es difícil de rastrear. Una de las versiones más difundidas sostiene que proviene del alemán, específicamente del germano antiguo, de la voz witta, usada para denominar algo fundamental sin lo cual no se puede vivir. A su vez, witta también proviene del latín vita que significa vida.
GURÍ.
¿Alguna vez te dijeron gurí o gurisa? Seguramente fue cuando todavía eras un chico. Porque el término proviene de la voz guaraní ngiri y significa muchacho, niño. Es una palabra que podemos escuchar en Corrientes, Misiones y Entre Ríos, y por supuesto también en la República Oriental del Uruguay. “¡Tu recuerdo ya no es una postal, Posadas! Ni tu yerbatal, ni tu tierra colorada. Con un sapukay siento que tu voz me llama porque tengo en mí, alma de gurí”, dice la letra del chamamé Alma de gurí.
HUMITA.
La humita es mucho más que un gusto de empanada. Pero son pocos los que saben que la palabra proviene de la voz quechua jumint’a, un alimento que preparaban los antiguos pueblos indígenas del continente (incas, mayas y aztecas). Hecho a base de choclo triturado, la preparación incorpora cebolla, tomate y ají molido, se sirve envuelto en las mismas hojas de la planta del maíz. Este delicioso y nutritivo plato es típico de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y el norte argentino.
IRSE AL HUMO.
“Se me vino al humo” es una imagen cotidiana en el habla de los argentinos. El dicho alude al modo en que los indígenas convocaban a los malones y figura en el Martín Fierro, de José Hernández: “Su señal es un humito que se eleva muy arriba / De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva”. Pero también la registra Lucio V. Mansilla en Una excursión a los indios Ranqueles: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas”, escribe dando a entender que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda.
LABURAR.
Laburar surge naturalmente del verbo lavorare (trabajar en italiano), que a su vez deriva de labor en latín, cuyo significado es fatiga, esfuerzo. La connotación negativa se encuentra también en los orígenes del término en español ya que trabajar proviene del vocablo latín tripalium, traducido como tres palos: un instrumento de castigo físico que se usaba contra los esclavos. De modo que si bien el laburo dignifica y es salud; el origen de su locución nos remonta a situaciones que poco tienen que ver con esos significados.
MATE.
La propuesta es natural en cualquier parte: “¿Y si nos tomamos unos mates?”. Esta infusión, la más amada por los argentinos, toma su nombre, como muchas otras palabras, de la lengua quechua. Porque mati es la voz que empleaban los pueblos originarios para referirse a cualquier utensilio para beber. Y es que mate tiene la particularidad de aludir al contenido, pero también al continente. Un término que para los rioplatenses significa mucho más que una bebida. Porque la mateada es un ritual, un espacio de encuentro y celebración.
MORFAR.
Proviene de la palabra italiana morfa que significa boca. Con el tiempo y el uso, la expresión adquirió nuevos sentidos: padecer, sobrellevar, sufrir: “Me morfé cuatro horas de cola”. En el ámbito del deporte, especialmente en el terreno futbolístico, suele emplearse el giro “morfarse la pelota”, algo así como jugar solo sin pasar el balón a los otros jugadores. Pero tan instalado estaba el término en la década del 30, que el historietista Guillermo Divito creó un personaje para la revista Rico Tipo que se llamaba Pochita Morfoni, una señora a la que le gustaba mucho comer.
MOSCATO.
Quizás los más jóvenes asocian el término a la famosa canción de Memphis La Blusera, Moscato, pizza y fainá. Sin embargo, el tradicional vino dulce, llamado así porque está hecho con uva moscatel, perdura más allá del blues local y sigue siendo un clásico de los bodegones y pizzerías de todo el país. El hábito llegó con los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX, pero la costumbre de servirlo cuando se come una buena porción de muzzarella es propia de nuestro país y comenzó a establecerse allá por 1930.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: `Este no quiere más Lola`. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
ÑANDÚ.
De norte a sur y hasta la provincia de Río Negro, el ñandú es una de las aves que más se destaca en los paisajes de la Argentina. Este fabuloso animal de gran porte, que puede llegar a medir hasta 1,80 m de altura, toma su nombre de la lengua guaraní, en la que ñandú significa araña. La explicación alude a las semejanzas entre los elementos de la naturaleza. Los pueblos originarios veían un notorio parecido entre el plumaje del avestruz americano -y las figuras que se forman en él- y los arácnidos que habitan las regiones subtropicales.
NI EN PEDO.
Para ser tajantes, a veces decimos que no haremos algo "Ni en pedo", "Ni mamado", o “Ni ebrios ni dormidos”. Algunos sostienen que la expresión nació cuando Manuel Belgrano encontró a un centinela borracho y dormido. Enseguida, habría establecido una norma por la que “ningún vigía podía estar ebrio o dormido en su puesto”. Otra versión dice que, tras el triunfo en Suipacha, alguien alcoholizado propuso un brindis “por el primer Rey y Emperador de América, Don Cornelio Saavedra”. Mariano Moreno se enteró y lo desterró diciendo que nadie “ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Cuando no queremos más complicaciones, nos cansamos de participar en algo, o necesitamos cesar alguna actividad, decimos: “No quiero más lola”. En la Buenos Aires de 1930 se fabricaban las galletitas Lola. Elaboradas con ingredientes saludables, eran indicadas en las dietas de los hospitales. En ese contexto, cuando un enfermo podía empezar a ingerir otro tipo de alimentos, se decía que “No quería más lola”. Otro uso, más oscuro: cuando fallecía un paciente internado, obviamente, dejaba de comer. De ahí el dicho popular: “Este no quiere más lola”.
PANDITO.
Los mendocinos emplean muchos términos propios que pueden escucharse en su territorio y también, debido a la cercanía, en Chile (y viceversa). Una de las voces más representativas de este intercambio lingüístico es guón, apócope del huevón chileno. Existen algunas otras, pero menos conocidas. Por ejemplo, pandito. ¿Pero qué significa? Proviene de pando y quiere decir llano o poco profundo. “Me quedo en lo pandito de la pileta” o “Donde topa lo pandito”, que alude a donde termina el llano y comienza la montaña.
PAPUSA.
El lunfardo, la creatividad de la calle y el tango se ocupan de piropear y resaltar la belleza de la mujer. Quizá, una de las palabras que mejor lo hace sea papusa, empleada para referirse a una chica bonita, atractiva o espléndida. Este término, que también funciona como sinónimo de papirusa, se puede encontrar en clásicos del tango rioplatense como El ciruja, de Alfredo Marino, o ¡Che, papusa, oí!, de Enrique Cadícamo, que inmortalizó los versos “Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón”.
PATOVICA.
Llamamos patovicas a quienes se ocupan de la seguridad de los locales bailables. Pero esta expresión nació lejos de las discotecas y cerca de los corrales avícolas. Allá por 1900, Víctor Casterán fundó en Ingeniero Maschwitz un criadero de patos y lo llamó Viccas, como las primeras letras de su nombre y su apellido. Alimentados con leche y cereales, los patos Viccas eran fornidos y sin grasa. La semejanza entre estos animales y los musculosos de los gimnasios surgió enseguida. Que los hercúleos custodios de los boliches terminaran cargando con ese mote, fue cuestión de sentarse a esperar.
PIBE.
Los rioplatenses suelen utilizar la expresión pibe como sinónimo de niño o joven. Existen diferentes versiones sobre su origen. La más difundida señala que proviene del italiano, algunos creen que del lombardo pivello (aprendiz, novato) y otros que se tomó del vocablo genovés pive (muchacho de los mandados). Pero la explicación española aporta el toque de humor. La palabra pibe, del catalán pevet (pebete), denominaba una suerte de sahumerio que gracias a la ironía popular y la subversión del sentido pasó a nombrar a los adolescentes, propensos a los olores fuertes.
PIPÍ CUCÚ.
Este argentinismo se usa para decir que algo es espléndido o sofisticado. La divertida leyenda cuenta que se popularizó en la década del 70 cuando Carlos Monzón llegó a París para pelear con el francés Jean-Claude Bouttier. Antes del combate, el argentino recibió la llave de la ciudad y, al tomar el micrófono para agradecer el honor, se dispuso a repetir el discurso que había ensayado largamente. La carcajada de la platea se desató cuando Monzón, en lugar de decir “merci beaucoup” (muchas gracias en francés) tal como lo había practicado, expresó algo nervioso: “pipí cucú”.
PIRARSE.
Pirarse es piantarse. Es decir, “irse, tomarse el buque”. Y literalmente así nace este verbo. El piróscafo era un barco a vapor que, en los primeros años del siglo XX, constituía la forma más rápida de viajar de un continente al otro. Por eso, la expresión “tomarse el piro” empezó a usarse para decir que alguien se marchaba de un lugar de manera apresurada. Sin embargo, el tiempo le otorgó otro significado: el que se iba, podía hacerlo alejándose de la realidad: “Está pirado”, “No le digas así que se pira”. Entonces, pirarse pasó a ser sinónimo de enloquecer.
PONCHO.
El poncho es una prenda sudamericana típica por definición que forma parte de la tradición criolla. Por simpleza, comodidad y capacidad de abrigo, es utilizado hasta el día de hoy en la Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. El origen de la palabra que lo denomina tiene muchísimas variantes, pero una de las más difundidas explica que proviene del quechua, punchu, con el mismo significado. Otra versión la relaciona con punchaw (día en quechua), como una analogía entre el amanecer de un nuevo día y la acción de emerger la cabeza a través del tajo del poncho.
PORORÓ.
Si algo destaca al maíz y a sus distintas preparaciones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es la gran cantidad de voces que lo nombran. Lo que en Buenos Aires se conoce como pochoclo y en otros países son rosetas de maíz; en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe se le llama pororó. Esta palabra encuentra su origen en el guaraní. Es que los nativos le decían pororó a todo aquello que generaba un sonido estruendoso y, como es sabido, la preparación de este alimento, provoca la idea de pequeñas explosiones.
TANGO.
El tango es uno de nuestros géneros musicales y de danza más tradicionales. Sin embargo, la etimología de su nombre es objeto de fuertes controversias. Hay quienes dicen que el término proviene de tangomao, un africanismo con el que se definía a los traficantes de esclavos en la época colonial. De este modo, en América se llamó tango a los sitios donde se reunían los africanos para bailar y cantar. Otra teoría señala que el mismo vocablo entró en la segunda mitad del siglo XIX, desde Cuba y Andalucía, para denominar un género musical que en el Río de la Plata adquirió su propia idiosincrasia.
TENER LA VACA ATADA.
“Vos tenés la vaca atada”, le decimos a quien disfruta de un garantizado bienestar económico. El dicho nace en el siglo XIX, cuando en la Argentina se impuso el modelo agroexportador y muchos estancieros se enriquecieron gracias a la vasta cantidad de hectáreas que podían explotar. En aquellos tiempos, era común que los nuevos ricos viajaran a Europa con sus familias. Era costumbre que también llevaran a su personal de servicio y una vaca para obtener la leche para sus hijos durante el viaje. El animal tenía que viajar sujeto en un rincón de la bodega del barco. Esa es la famosa vaca atada.
TILINGO.
Hay palabras que, como si se tratara de una moda, aparecen y desaparecen del uso cotidiano según el contexto histórico. Es el caso de tilingo, la expresión popularizada por Arturo Jauretche, quien la instaló en el habla de los argentinos como un adjetivo para calificar a las personas que se preocupan por cosas insignificantes y ambicionan pertenecer a una clase social más alta. Además, este pensador emblemático del siglo XX actualizó el empleo de cipayo e introdujo los términos vendepatria y medio pelo.
TIRAR MANTECA AL TECHO.
Seguramente más de una vez le habrás dicho a alguien: “Dejá de tirar manteca al techo”. El giro busca expresar la idea de un gasto ostentoso e innecesario y su origen se ubica en la Buenos Aires de 1920. Por entonces, los jóvenes adinerados se divertían en los restaurantes de moda arrojando rulitos de manteca con el tenedor. Le apuntaban al techo y el objetivo era competir para ver quién era capaz de dejar pegados más trozos al cielo raso, o cuál de todos se mantenía adherido por más tiempo. Una práctica absurda de la que, afortunadamente, solo nos queda la expresión cotidiana.
TODO BICHO QUE CAMINA VA A PARAR AL ASADOR.
Tomado del Martín Fierro, el libro de José Hernández icono de la literatura gauchesca, este refrán se basa en la idea de que cualquier animal se presta para ser asado y comido. Sabido es que en la Argentina amamos los asados y todo el ritual que los envuelve. Pero, además, con el tiempo el dicho “Todo bicho que camina va a parar al asador” evolucionó sumando otros significados. Durante las décadas del 40 y 50, la frase fue utilizada también para hacer alusión a las cosas o personas cuyas acciones tienen un final previsible.
TRUCHO.
Desde hace algunas décadas es un término de uso ineludible en nuestro lenguaje cotidiano. Para los argentinos, las cosas falsas, tramposas o de mala calidad son truchas. Y dentro de esa categoría entran también las personas fraudulentas. Deriva de la palabra truchimán, muy común en el español antiguo y que refiere a personas sin escrúpulos. El empleo de trucho se hizo popular en 1986 cuando, a raíz de la crisis ecológica causada por algunas empresas en el río Paraná, el periodista Lalo Mir comentó en su programa radial que los funcionarios debían dar la trucha (cara) porque si no eran unos truchos.
VAGO.
Córdoba tiene su propia tonada, su propia forma de hablar y, claro, su modo particular para usar las palabras. En cualquier otra región, el término vago hace referencia a alguien perezoso, a un holgazán que nunca tiene ganas de hacer nada. Pero en esta provincia, vago puede ser cualquiera. Es que la palabra se utiliza para dirigirse a otra persona en forma totalmente desenfadada. Así, una frase como “El vago ese quiere trabajar todo el día” no encierra ninguna contradicción si es pronunciada dentro de los límites del territorio cordobés.
VIVA LA PEPA.
Contra lo que pudiese creerse, `viva la Pepa` no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir `viva la Constitución` -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban `viva la Pepa`. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a `piedra libre`.
YETA.
Significa mala suerte y se cree que deriva de las palabras napolitanas jettatura (mal de ojos) y jettatore (hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás). En 1904 se estrenó la obra ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrere, sobre un hombre con un aura funesta, y, desde entonces, los supersticiosos mantienen viva la palabra yeta. Por ejemplo, se emplea la expresión “¡Qué yeta!” en lugar de “¡Qué mala suerte!” ante una situación desafortunada. También se dice que alguien es yeta cuando se sospecha que trae mala suerte o que está enyetado cuando todo le sale mal.
ZAMBA.
No hay que confundir zamba, género folklórico argentino, con samba, música popular brasileña. Porque el simple cambio de una letra nos puede hacer viajar de una cultura a otra. La historia cuenta que durante la conquista española se denominaba zambo al hijo varón de un negro con una indígena. Por extensión, la música y la danza de esta comunidad pasó a llamarse zamba, ya que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las mujeres. Esta danza proviene de la zamacueca peruana que, al llegar a la Argentina, incorporó el pañuelo como elemento característico.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.22 00:43 master_x_2k Colmena VIII

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Colmena VIII

No me gustaba dejar atrás a Labyrinth, después de verla ayudar a cambiar el rumbo de nuestra lucha contra Oni Lee, pero no podía usar a alguien que no se podía comunicar conmigo.
Perra, Sundancer y yo estábamos sentadas sobre Brutus mientras se dirigía hacia el almacén una vez más. Mis bichos nos seguían detrás.
“Deberíamos pelear contra Lung”, gruñó Perra, “No ayudar al monstruo.”
“¿Qué?” Preguntó Sundancer, “¿Por qué no lo ayudaríamos?”
“Es su culpa si se lastimó”, gruñó Perra.
“¿Y si tú te lastimas?” Sundancer la desafió, “¿Quieres que te dejemos?”
“Ni loca. Pero no me sorprendería si lo hicieran.”
“Vamos a ayudarlo”, le dije, afirmé.
“¿Sí? Yo soy la que le dice a este grandote a dónde ir.” Ella golpeó su mano en el lado del cuello de Brutus un par de veces.
Le habría gritado, debería haberlo hecho, tal vez. En cambio, solo me incliné hacia delante hasta que presioné contra su espalda, y le dije al oído: “Si lo dejamos morir, ¿crees que Faultline va a dejarlo pasar? Ella podría herir o matar a Tattletale o Regent en venganza.”
Dicho lo que quería, me incliné hacia atrás y esperé a ver cómo respondería. Si eso no fuera suficiente para convencerla, y no tenía idea de si sería así, estaba lista para tratar de saltar de la espalda de Brutus y ver qué podía hacer para ayudar a Newter por mi cuenta.
Perra no respondió. Sin embargo, no nos llevó por el edificio ni a través de él. Cuando nos detuvimos, fue por la escalera que conducía a donde había caído Newter.[1]
El negocio en el que se habían metido no era la prostitución ni el tráfico de esclavos. Largas mesas estaban dispuestas alrededor de la planta baja del almacén, con banquetas alineadas a su lado. En esas mesas había cajas poco profundas con bloques y pilas de un polvo blanco. Varias herramientas: reglas, embudos, balanzas, tazas medidoras y cajas de marca sin nombre de bolsas de plástico sellables se organizaron alrededor de cada estación. ¿Heroína? ¿Cocaína? No sabía de drogas lo suficientemente bien como para adivinar. El centro de la habitación se había dejado más o menos despejado, tal vez para que los autos o los camiones pudieran entrar.
Así que los ‘empleados’ llevaban poca o ninguna ropa, presumiblemente, para mantener la ropa limpia del polvo blanco. O tal vez para evitar que se embolsen drogas para sí mismos.
El edificio retumbó con un impacto, y me acordé del negocio que tenía entre manos. ¿Estaba más distraída de lo habitual ahora? ¿Era la conmoción cerebral?
Perra tenía razón, la escalera y lo que podía ver del segundo piso era demasiado bajo para un perro y un jinete. Salté de la espalda de Brutus, tropezando un poco cuando aterricé, luego subí las escaleras, subiendo de a dos escalones.
Newter yacía en un charco de sangre, en medio de un grupo de matones, que estaban todos acostados, gateando o retorciéndose, ignorantes de mi existencia.
Ver a los matones fue suficiente para recordarme lo peligroso que sería tocar a Newter. Llevaba guantes y mallas con suelas acolchadas, pero ¿sería suficiente? La seda de línea de amarre que había usado para mi disfraz era mayormente impermeable, pero el tejido en sí era poroso, y estaba lo suficientemente preocupada de que tocar su sangre podría significar una sobredosis terminal que no podía arriesgar.
Mi avance se detuvo antes del charco. Newter tenía una herida de cuchillo justo debajo de su omóplato que se remontaba alrededor de su costado, tan largo como mi antebrazo y lo suficientemente profundo que no podía distinguir qué tan malo era el daño. Estaba respirando, pero su respiración era lo suficientemente superficial como para que casi no pudiera notarla. Estaba aquí, podía inclinarme para tocarlo, pero no podía hacer nada. Momentos después de hacer contacto con su piel, incluso con los guantes puestos, probablemente estaría en un viaje alucinógeno de drogas, dando vueltas como un pez en tierra firme.
Perra y Sundancer se acercaron desde detrás de mí, deteniéndose a mi lado.
“Perra, ve abajo, revisa los suministros que usaban con las drogas. Busca guantes de goma, papel film, cosas como esas. Si no puedes encontrar nada, mira en el baño, debajo de los fregaderos. Dudo que haya un botiquín de primeros auxilios, pero si puedes encontrar uno, tráelo.”
Perra no respondió, pero ella bajó las escaleras. Solo para estar segura, mientras mis bichos llegaban al edificio, barría a los voladores por las habitaciones para ayudarme a buscar suministros de primeros auxilios y para vigilar a Perra y al resto del edificio.
“¿Qué hacemos nosotras?”, Preguntó Sundancer.
“Te vas a quedar con él. Ve si puedes obtener una respuesta, habla con él. Voy a revisar ahí.” Señalé la oficina al final del pasillo. Justo en frente de la puerta había un enorme agujero en la pared y una pila de escombros: el lío que Judas había hecho cuando se lanzó por el costado del edificio para arrinconar a Oni Lee.
Tenía un tenue recuerdo de lo que mis bichos habían sentido cuando entraron al edificio por primera vez y revisaron la habitación. Había estado más centrada en las personas y las potenciales trampas explosivas, pero recordé que había sido una oficina, con un escritorio y una zona con cortinas y una cama. Tal vez la cama estaba allí para que los chicos a cargo pudieran turnarse para dormir, asegurándose de que siempre haya alguien a quien vigilar. Tal vez era para los 'empleados' a medio vestir, para aprovecharse de ellos o para que hubiera un lugar donde poner los que accidentalmente tuvieran una sobredosis mientras trabajaban.
Al ingresar a la oficina, confirmé mis sospechas sobre la existencia de la cama. Empecé a quitar las muy manchadas sábanas.
¿Era extraño que este lugar me asustara diez veces más que casi ser asesinada por Oni Lee? Las drogas siempre me habían asustado muchísimo. Una de las primeras veces que había viajado en un autobús, cuando tenía alrededor de cinco o seis años, había visto a un adicto a la meta, haciendo un alboroto suficiente como para que el conductor tuviera que detenerse y obligarlo a bajarse. Nunca había superado esa primera impresión, donde la sola idea de estar cerca de alguien que estaba drogado me ponía algo ansiosa.
No fue solo eso, tampoco. En la escuela primaria y en la escuela media, había tenido compañeros de clase que habían dejado la faz de la tierra, escuchando solo rumores y sugerencias de otros compañeros o maestros de que había drogas involucradas. O bien mis compañeros de clase se veían atrapados en esas cosas, o padres o hermanos arrastrando al niño a su desastre hasta el punto que el niño no puede ir a la escuela. Uno tan malo como el otro. Casi desde el principio, tuve esta sensación de las drogas como este agujero negro imparable de mierda que se tragaba a cualquier persona cercana al adicto.
Sin embargo, la gente lo hacía. Era algo tan común y rentable que en una zona como Brockton Bay donde la mitad de las personas estaban desempleadas, el ABB necesitaba una máquina de contar dinero en esta misma oficina. Lo suficientemente rentable como para tener una caja fuerte abierta con fajos de billetes dentro.
Mis bichos no estaban haciendo mucho, así que les puse la tarea de recolectar el dinero. Dentro de un segundo o dos de mi pensamiento, la masa de cucarachas, ciempiés, cochinillas y hormigas fluyó en las pilas de dinero y comenzó a empujar todo fuera del escritorio o en bolsas de papel. Moscas domésticas y avispas se reunieron en los billetes e intentaban volar por el aire para reunirlos. No era perfecto, era un poco torpe, pero aun así me tomó por sorpresa lo bien que fueron capaces de coordinar algo así, sin ninguna dirección consciente de mi parte.
No podía dejarme distraer. Podría poner mis bichos en piloto automático y hacer que terminen el trabajo mientras me enfocaba en cosas más importantes. Quitándo las sábanas, descubrí una sábana de plástico. Del tipo que usabas cuando tus hijos mojaban la cama. Para los drogadictos dopados también, supongo. La parte superior de la sábana de plástico parecía un poco desagradable, pero no estaba en posición de ser exigente. La saqué del colchón, la hice un bollo en mis manos y corrí de vuelta al pasillo.
“Ayúdame”, ordené a Sundancer. Con su ayuda, extendí la sábana de plástico, boca abajo, a los pies de Newter. Para cuando lo teníamos plano y listo, Perra volvía.
“Encontré dos pares de guantes de plástico y algunos guantes de goma debajo de un fregadero”, dijo, “también un botiquín de primeros auxilios, pero se siente liviano.”
“Ábrelo”, le dije, tomando un par de guantes de plástico. Fue incómodo, colocándolos sobre mis guantes normales, pero lo logré. Sundancer se quitó los guantes de su traje y se puso los de plástico. Ella era caucásica, noté, pálida. “Dime lo que hay dentro, rápido.”
“Tengo algo de cinta adhesiva, vendas, termómetro, alfileres de gancho, alcohol, jabón...”
“¿Aguja, hilo?”, Le pregunté.
“No.”
“¿Gasas? ¿Vendajes grandes?”
“No.”
Con nuestros guantes de plástico puestos, Sundancer y yo logramos llevar a Newter a la sábana de plástico. En el momento en que lo soltó, Sundancer hizo una mueca y extendió la mano hasta su hombro, pero se detuvo antes de tocarlo.
Me volví hacia mi compañera de equipo, “Perra, ve abajo. Las personas que estaban aquí se quitaron la ropa y mis bichos dicen que guardaron la ropa en una habitación debajo de nosotros. Encuéntrame algunos bolsos, tantos como puedas agarrar, tan rápido como puedas conseguirlos.”
Ella no se movió, esta vez. Ella solo me miró.
“¡Muévete carajo!”, Le grité. Ella me dio el mal de ojo antes de irse de nuevo.
“Los vendajes van a ser demasiado pequeños”, dijo Sundancer, mientras trataba de agarrar la cola resbaladiza de Newter sobre la sábana de plástico.
“Báñalos en alcohol, úsalos para limpiar la sangre de la herida. Usa los vendajes secos para secarlo para que la cinta se pegue. No tengas miedo de meterte en la herida, solo sé gentil.”
Ella asintió y comenzó a trabajar en ello. Agarré la cinta y comencé a buscarla a tientas. Dos pares de guantes puestos, y no pude levantar el extremo. Agarré mi cuchillo y usé el borde para hacer el trabajo. Una vez que tuve la cinta, comencé a sostener cerrada la herida y a taparla transversalmente.
Solo podía esperar estar haciendo las cosas bien. Un mes de clases de primeros auxilios en el fin de semana no me había preparado para esto.
Perra llegó con bolsos y prácticamente me los arrojó. Podría haberme enojado, pero Newter no podía permitírselo. Empecé a vaciar las bolsas en el suelo a mi lado y ordenando el contenido. Bolígrafos, carteras, auriculares, libros, tampones, fotos, recibos, más recibos, cambio, llaves, y aún más recibos...
“¿Qué estás buscando?”, Preguntó Sundancer.
El tercer bolso apareció lo que necesitaba. Toallas sanitarias. Abrí una y la presioné contra la herida, luego comencé a pegarlo. Sin haber pedido nada, Sundancer agarró otra y la abrió para que estuviera lista para mí.
“Estéril, absorbente, cubre más área que la venda”, respondí a su pregunta. “Si él vive, sus compañeros de equipo podrían hacerle pasar un mal rato, pero es mejor que nada.”
“No lo pegaste completamente”, señaló Sundancer.
“"Solo tres lados”, acepté, “para que pueda respirar.” Solo recordaba vagamente algunas instrucciones en ese frente. Esperaba que estuviera bien.
Si fallara aquí, ¿qué derecho tenía para llamarme a mí mismo una aspirante a héroe?
Cuando la herida fue vendada tanto como pude, las tres lo envolvimos en la sábana y lo levantamos. Perra y Sundancer tenían una lesión en el brazo y el hombro, respectivamente, por lo que ambas le tomaron la cabeza y los hombros mientras yo le tomaba los pies. Con agónica lentitud, lo bajamos por las escaleras. Luego, con todo el cuidado que pudimos con un cuerpo que pesaba muchos kilos más que cualquiera de nosotras, lo subimos a los hombros de Brutus.
Una sacudida desgarradora casi deshizo todo nuestro trabajo duro. Brutus casi pierde estabilidad por el impacto, y sé que me habría caído si no hubiera estado agarrada a él.
Una mano enguantada tan ancha como mis brazos se había estrellado contra la pared. Todo el edificio se estremeció cuando otra mano golpeó el ladrillo de la pared a seis metros del primer agujero. Los dedos se agarraron al edificio, y sacaron toda la sección de la pared en una sola pieza.
“¡Ve!” Le grité a Perra, “¡Llévalo a los demás! ¡Llama a Tattetale, consigue el número de ese médico de capas, obtén atención médica para cualquiera que lo necesite!”
Ella vaciló, abrió la boca para protestar.
Levanté mi voz, “¡No me jodas ahora mismo!”
Hubo un estruendo afuera cuando la sección removida de la pared fue arrojada contra el suelo afuera, con fuerza.
Solo un instante después, media docena de miembros de ABB se retiraron al almacén a través del agujero, protegiéndose de las gigantas. Nos vieron y se detuvieron en seco, cautelosos, con armas listas, pero sin levantarlas ni apuntarnos.
Lung siguió a sus matones a la habitación. Era más grande de lo que yo lo había visto a casi cinco metros de altura, y estaba cubierto de capas de escamas que lo dejaban apenas reconocible como humano. Crecimientos en forma de lanza sobresaliendo de sus hombros en lo que me di cuenta eran el comienzo de alas. Su máscara había sido arrancada en algún momento, y las características de su rostro habían sido deformadas por su transformación. La forma de su cráneo y su rostro eran más felinos que humanos, y su nariz y boca eran una sola abertura en forma de X, erizada de dientes puntiagudos que se salían en todas direcciones.
Podía ver por qué usualmente usaba la máscara.
“Perra”, murmuré, “si no te vas ahora, no creo que vayas a tener otra oportunidad.”
“Pero-”
“¿Qué quieres más? Pelear, aquí y ahora, o asegurarte de que Faultline y los demás grupos no tengan una excusa para hacer algo con nuestros compañeros de equipo.”
La vi vacilar. El hecho de que ella incluso tuviera que pensar en ello... podría haberla abofeteado.
Kaiser entró, sin preocupaciones, sin prisas. Lung se movió como si fuera a arremeter contra él, luego se detuvo justo a tiempo para evitar empalarse con la delgada hoja de acero que había salido del suelo, apuntando a su corazón. No estaba segura de si habría penetrado su cubierta de escamas, pero si fuera Lung, tampoco creo que me hubiera arriesgado.
Fenja y Menja redujeron su tamaño para caber a través del agujero que habían hecho en la pared, y luego volvieron a crecer a medida que tenían el espacio. Se establecieron a una altura de cinco y medio o seis metros. Fenja llevaba una espada y un escudo redondo, mientras que Menja tenía una lanza. O al revés, lo que sea.
Por el rabillo del ojo, vi a Perra saltar sobre Brutus, luego ir en dirección al equipo de francotiradores y a Labyrinth, un Newter envuelto flácido adelante de ella. Judas y Angelica se quedaron atrás, no lejos de Sundancer y yo. Sus cuerpos estaban rígidos por la tensión, la cabeza baja, mientras miraban a los recién llegados.
Lung se volvió para inspeccionar la habitación. Sus hombres estaban dispuestos en un círculo suelto a su alrededor, frente a nosotros. Sus ojos se posaron en mí.
“Uuu”, retumbó, sus palabras fueron distorsionadas por la forma de su boca alterada, pero fue bastante fácil adivinar lo que acababa de decir. .
[1] Newter: Newt en inglés es un tipo de salamandra, llamado tritón en español, que usualmente son toxicas al tacto y tienen colores parecidos a los del personaje.

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